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CONSEJOS



Visión y radiación solar


¿Por qué debemos proteger nuestros ojos del sol?

El sol es una fuente inestimable de energía y también de salud. Sin embargo, existen varios tipos de radiación solar: visible, infrarroja y ultravioleta. Esta última tiene un pequeño componente de riesgo (la UVB) si se extralimitan las exposiciones o no se protegen de forma adecuada las zonas corporales más sensibles a sus efectos negativos: piel y ojos.

Aunque la mayoría de las radiaciones solares son eficazmente filtradas por los ojos, la exposición crónica a las mismas o, a una alta y selectiva cantidad de ellas en un corto espacio de tiempo, puede dar lugar a graves problemas oculares.

La población española en general, y sobre todo los habitantes de lugares costeros o montañosos, sufre un mayor riesgo de padecer alteraciones oculares severas, como inflamaciones agudas de la conjuntiva (conjuntivitis) y la córnea (queratitis), aparición de procesos degenerativos en la superficie ocular (pinguécula y pterigion), cataratas, retinopatías e incluso lesiones cutáneas que pueden desarrollar un cáncer en la piel de los párpados.

Además del cuidado ocular en las playas, los esquiadores deben también tener especial cuidado con el sol, ya que en la montaña, donde podemos disfrutar de unas saludables vacaciones practicando deporte, se dan todos los factores de alto riesgo para la salud ocular: en primer lugar, al estar ubicadas las estaciones de esquí en parajes de una gran altitud donde la capacidad de protección de la atmósfera es mucho menor que en zonas más bajas; en segundo lugar, el exceso de luz y la radiación reflejada por los cristales que forman la nieve son mucho mayores (la nieve refleja hasta el 80% de la radiación solar que llega a la superficie); y por último las largas exposiciones al aire libre que se dan en esta deporte aumentan también la exposición a las radiaciones.

Estas características provocan anualmente, tanto en las playas como en la montaña, un elevado número de lesiones oculares ocasionadas por la falta de prevención.

¿Cuánto tiempo de exposición al sol hace falta para que aparezcan los primeros síntomas de malestar ocular?

Es importante saber que algunos dolores intensos de cabeza, conjuntivitis y fotofobias anormales (intolerancia y temor excesivos a la luz) son producidos directamente por la utilización de gafas de sol sin ningún tipo de garantía de calidad, cuyas lentes no disponen de los filtros adecuados para evitar el paso de la radiación ultravioleta a los ojos y las distorsiones anómalas de la imagen.

Cuando los ojos están demasiado tiempo expuestos a este tipo de radiación, ésta se almacena en cierto modo en el cristalino sin que pueda eliminarse, por lo que, a la larga, pueden aparecer cataratas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la acción de esta radiación ultravioleta en los ojos, unida al manifiesto deterioro de la capa de ozono atmosférica, dará como resultado en los próximos años un alto incremento de los casos de cataratas, factor desencadenante, a su vez, de unos veinte millones de casos de ceguera anuales, además de otras enfermedades relacionadas con nuestra salud visual y ocular como la queratoconjuntivitis actínica, las úlceras epiteliales, las degeneraciones corneales, los edemas maculares o las degeneraciones retinianas.

Debemos recordar igualmente que la mayor penetración de las radiaciones solares tiene lugar durante el mediodía, por lo que tan sólo media hora de exposición en este lapso de tiempo equivaldría a una exposición de tras horas a partir de las cinco de la tarde.

¿Qué lentes de gafas de sol son las más idóneas en cada caso?

Según las estadísticas, las lentes de cerca de un 80% de los doce millones de gafas de sol vendidas en España durante el 2005 no han pasado por ningún control de calidad. Esta importante cifra ha traído consigo un aumento considerable del número de personas con problemas oculares producidos por la dispersión de los rayos ultravioleta en la nieve o en las playas y la ausencia de filtros de protección solar de buena calidad en dichas lentes. Por todo ello, los habitantes de la mayoría de las provincias españolas (donde el sol luce durante un gran número de días al año) tienen un alto riesgo de padecer problemas oculares y visuales.

Es fundamental la utilización de lentes con filtros especiales que respondan como mínimo a dos finalidades prioritarias: impedir que lleguen al ojo las radiaciones dañinas, como el infrarrojo y el ultravioleta, y reducir la intensidad de las radiaciones visibles para evitar el deslumbramiento y proporcionar una visión nítida y confortable. Sólo las gafas de sol adquiridas en establecimientos sanitarios de óptica, bajo el consejo y la prescripción de su óptico – optometrista, podrán garantizar la calidad de los filtros y la salud visual y ocular del usuario durante su uso.


¿Es importante también la salud ocular de los niños?

De estas radiaciones solares debe protegerse con mayor cuidado aún la población más joven y, sobre todo, los menores de 18 años, ya que es un grupo de población que todavía no ha desarrollado completamente un filtro natural amarillo en el cristalino que lo proteja de las radiaciones ultravioletas y la luz azul, causa también de algunos problemas patológicos, así como del envejecimiento prematuro de la retina.


¿Qué consejos debo seguir para prevenir problemas oculares relacionados con la radiación solar?

Los ópticos-optometristas aconsejan una serie de medidas preventivas para proteger la salud ocular y visual de todos los ciudadanos frente a las radiaciones solares.

1. Siempre hay que utilizar gafas de protección solar de calidad que filtren las radiaciones nocivas. En los establecimientos sanitarios de óptica se encuentran las lentes adecuadas a cada necesidad.
2. Hay que tener mucha precaución con las exposiciones solares prolongadas al sol, sobre todo niños, jóvenes menores de 16 años, deportistas y personas mayores
3. Algunos instrumentos utilizados en determinadas profesiones, como por ejemplo soldador, plomero, fontanero o mecánico, pueden aportar niveles de radiación lumínica superiores a los aceptados, por lo que también debe hacerse extensiva la protección ocular a sus correspondientes ambientes laborales
4. Las gafas de sol no están previstas para proteger los ojos durante la observación directa a los eclipses solares, ni para broncearse con rayos UVA
5. No importa demasiado el color de las lentes, aunque es aconsejable el gris por ser el más neutro (el que menos modifica las tonalidades)
6. No conviene usar las gafas de sol de manera continuada, sino sólo durante las horas de fuerte insolación
7. En los establecimientos sanitarias se óptica se pueden recibir todas las garantías del fabricante de la gafa de sol, la especificación técnica de la lente y el asesoramiento de su óptico-optometrista.
¿Qué pautas debo seguir a la hora de adquirir unas gafas de sol?

El uso de gafas de sol homologadas disminuye en un 20% los problemas oculares relacionados con el sol, cuyas lesiones son irreversibles en la mayoría de los casos. Pueden llegar incluso a producir una importante reducción de la capacidad visual. En consecuencia, déjate asesorar por tu óptico-optometrista. Sus consejos, después de conocer las actividades laborales y de ocio que sueles realizar habitualmente, te servirán para hacer un buen uso de las gafas de sol y prevenir enfermedades oculares.

Es aconsejable, en primer lugar, informarse adecuadamente por los ópticos-optometristas u oftalmólogos, de cuáles son los tipos de gafas de sol más adecuados en cada caso para las actividades que se vayan a llevar a cabo con ellas.

En segundo lugar, adquirirlas siempre en establecimientos especializados que garantizan la calidad del producto:

• Situaciones de uso: Debes saber en qué momentos, en los que verdaderamente va a ser necesaria una protección adecuada, las vas a utilizar, por encima de modas y corrientes estéticas.

• Si hemos pasado por una operación ocular: En las personas intervenidas de cataratas, el uso de gafas de sol protege el interior del ojo, antes preservado por el cristalino.

Color:
No importa su color, pero son aconsejables el gris o el marrón (los que menos modifican las tonalidades).

Tipo de protección:
Sería recomendable que la gafa tuviera la mayor protección lateral posible.

Por lo que respecta al filtro de protección, debemos interesarnos acerca de qué tipo es el que usan nuestras gafas de sol, según nuestras actividades. El filtro solar debe protegernos completamente de la radiación ultravioleta (UV), independientemente del color del cristal, y adaptarse al uso de las gafas de sol: conducción de automóviles, esquí, vela…

Las gafas de sol no están fabricadas para proteger las estructuras oculares en la observación directa de los eclipses solares ni para broncearse con rayos UVA.

Lentes:
Son preferibles las lentes de alta calidad, ya que las de baja calidad pueden dejar pasar la radiación solar a pesar de ser muy oscuras, o deformarse y causar aberraciones ópticas.

En el caso de ser miope, hipermétrope o astígmata, hay que poner atención a la compensación óptica de las lentes en el caso de adquirir gafas de sol graduadas. La gafa de sol en la graduación adecuada es recomendable para cualquier época del año en la que disfrutemos de actividades en el exterior.

Montura:
Es importante utilizar monturas que cubran los laterales del ojo, con el fin de que no entre la radiación solar. También hay que procurar que las gafas no sean demasiado pequeñas, ya que en ese caso no protegen los ojos, sobre todo los párpados, de la radiación nociva.

Etiqueta:
Hay que prestar a tención a la marca “CE” como estándar mínimo de calidad. Deben cumplir los requisitos europeos sobre Gafas de Sol (EN 1836:1997).

Hay que exigir que la gafa de sol tenga especificado el nº de categoría de filtro. Va de 0 a 4, en función de su capacidad de absorción de la luz.

Hay que exigir que las lentes tengan filtros para la radiación UVA (con garantía demostrable)







Visión en la escuela

¿Por qué es importante una visión perfecta en la etapa escolar?

El niño cree que todas las personas que lo rodean ven igual que él. Sino ve bien, posiblemente no se quejará, ya que no sabe que tiene un problema de visión. De los padres y profesores depende el reconocer si un niño sufre algún tipo de anomalía refractiva que le impide desarrollar sus actividades escolares de una manera eficaz. Una visión defectuosa en la escuela, traerá como consecuencia, de forma indefectible, un mal rendimiento académico y, a medio y largo plazo, el fracaso escolar.

El 80% de todas nuestras percepciones nos llegan a través de nuestros ojos, por lo que es fundamental que los niños, que se encuentran en la etapa más importante de sus vidas en lo que se refiere a la adquisición de conocimientos, vean correctamente. De ahí que los ópticos-optometristas recomienden siempre a los padres que realicen al menos una revisión anual de la visión de sus hijos, y que estén atentos a posibles signos y síntomas identificativos como escozor, lagrimeo, dolores de cabeza, conducta negativa en la escuela o una mala postura del cuerpo o cabeza.

El Colegio Nacional de Ópticos-optometristas de España advierte que uno de cada cuatro niños en edad escolar sufre algún problema de visión sin diagnosticar, y que alrededor del 30% del fracaso escolar está relacionado con anomalías visuales. Para algunos de estos niños, como aquellos que tienen ambliopía, u “ojo vago”, el descubrimiento y tratamiento precoz antes de la edad escolar es de gran importancia.

Si mi hijo es miope o hipermétrope, ¿puede tener problemas de aprendizaje en el colegio? Un niño que no ve bien no podrá seguir atentamente las explicaciones de los profesores en la pizarra, no podrá leer y estudiar con comodidad, rechazará constantemente el ir al colegio, se comportará de manera distraída e inconstante, le costará centrarse en las lecciones o en cualquier actividad que requiera una gran atención, no le gustará hacer los deberes, se sentirá aislado paulatinamente del resto de sus compañeros y retrasado respecto a su aprendizaje, por todo lo cual, y en consecuencia, podrá volverse introvertido e incluso desarrollar un complejo de inferioridad, absolutamente negativo para su evolución como estudiante y sobre todo como ser humano.

Muchas veces tanto padres como educadores achacamos estas actividades negativas a problemas psicosociales, de lecto-escritura (dislexia) o de hiperactividad, y lo más probable es que la causa sea sólo un problema visual sin compensar, de uno o de ambos ojos. Tanto padres como educadores debemos tomar conciencia de la necesidad de una detección precoz de las deficiencias de la visión, en beneficio de una disminución de las estadísticas que señalan cifras de bajo rendimiento escolar. Los niños deben pasar por exámenes visuales específicos con una cierta periodicidad y desde muy temprana edad.

Los estrabismos y ambliopías funcionales son los dos problemas que más requieren un especial cuidado en estas edades, y depende mucho del esfuerzo de los padres, educadores y especialistas de la visión que se reduzcan significativamente el número de casos

¿Cómo podemos los padres y profesores detectar un posible problema visual en los escolares?

Obviamente, observando y evaluando las actitudes y comportamientos de los niños. Si el niño presenta alguno de los síntomas reflejados a continuación, es posible que tenga problemas de rendimiento visual. Es adecuado un estudio de su función visual, tanto en su visión “de lejos” como “de cerca”. No hay que olvidar que es en la visión próxima donde un estudiante realiza el mayor esfuerzo durante el mayor número de horas al día.

Resolver el bajo rendimiento escolar pasa por la concienciación de los padres, profesores y especialistas en la importancia de una detección precoz. También son importantes un buen diseño de las aulas, atendiendo a consejos prácticos sobre ergonomía visual, y la visita de los niños de forma periódica al óptico-optometrista u oftalmólogo.

¿Se le puede calificar de inteligente pero vago?

  - Baja compresión en la lectura.
  - Escasa atención a las tareas visuales.
  - Tamaño de la letra irregular e inconstante.
  - Salto de renglón al leer.
  - Movimiento de la cabeza al leer.
  - Tuerce la cabeza al leer.
  - Se pierde entre líneas.
  - Picor, escozoe, lagrimeo.
  - Mezcla silabas la leer.
  - Posturas forzadas.
  - Dolores de cabeza.
  - Inventa letras / silabas.
  - Sefrota los ojos.
  - Fatiga visual.
  - Añade palabras al leer.
  - Se tuerce al escribir.
  - Se acerca al libro.
  - Se sale al colorear.
  - Se distrae facilmente.
  - Desvia un ojo.
  - Le molesta el sol.
  - Ve mal de lejos.
  - Falta de comprensión.
  - Parpadeo frecuente.
  - Visión doble.
  - Omite palabras.
  - Cierra un ojo al leer.
  - Se acerca a la TV.





Visión y Conducción

¿Qué importancia tiene una visión perfecta en carretera?

Hace algunos años, la asociación de utilidad pública Campaña de Protección Ocular, hoy Visión y Vida, escogió un rotundo mensaje publicitario que todavía sigue vigente por su gran relevancia: “Al volante, la vista es la vida”. El objetivo de la asociación era mentalizar a todos los conductores de la importancia de una buena visión para reducir el número de accidentes,, y aún hoy el 90% de las decisiones y de las actividades necesarias para la conducción de un vehículo dependen de una óptima salud visual.

La visión del ser humano está perfectamente adaptada al movimiento; cuando andamos o corremos nuestros ojos pueden percibir el entorno de manera clara y eficaz gracias a esta visión dinámica; sin embargo, con la aparición del automóvil, la visión dinámica se ve obligada a adaptarse a un entorno que cambia rápidamente como consecuencia de la elevada velocidad. Si a esta particularidad añadimos la presencia de un problema visual no compensado, las consecuencias pueden ser desastrosas.


Si voy a conducir, ¿qué debo tener en cuenta visualmente hablando?

Según los resultados obtenidos del estudio VEA (estudio de la visión en España), que han quedado reflejados en el Libro Blanco de la Visión en España, un 25.7% de los españoles entre los 18 y los 30 años nunca se ha hecho un examen visual, y existen factores visuales que resultan fundamentales durante la conducción, como la agudeza visual, la visión estereoscópica (en tres dimensiones), un buen campo visual (amplitud de visión lateral), la resistencia al deslumbramiento y, muy especialmente, la adaptación de nuestros ojos a la oscuridad.

Antes deponernos en carretera, debemos pensar en nuestra seguridad, y además de hacer una revisión completa a nuestro automóvil, es muy conveniente que los ópticos-optometristas u oftalmólogos examinen nuestra salud visual.

1. Tanto la fatiga como el alcohol, la velocidad, la falta de reflejos o las condiciones atmosféricas pueden provocar una disminución de la visibilidad, un factor que no sólo es un problema en sí mismo, sino que acentúa a su vez todos los demás factores de riesgo.
2. La agudeza visual en visión nocturna se recude en un 70%. La proporción de accidentes mortales crece notablemente durante la noche, llegando en situaciones en que se carece de iluminación a una proporción que multiplica por 4,5 la correspondiente a horas diurnas.
3. El sentido de la profundidad en 7 veces menos eficaz por la noche que durante el día.
4. El campo visual es otro importante factor de seguridad que con la velocidad disminuye de forma muy significativa.
5. Si la agudeza visual es buena y ambos ojos actúan de manera coordinada y simultánea, existirá una buena visión en tres dimensiones. Muchos conductores con problemas en el cálculo de distancias pueden presentar trastornos en este sentido. La visión estereoscópica permite un eficaz cálculo de distancias que es determinante en los adelantamientos, las maniobras imprevistas o la conducción en carreteras estrechas y sinuosas.
6. Debido a que el intervalo de tiempo transcurrido desde la percepción del acontecimiento hasta nuestra respuesta motora (acción conjunta de pies y manos para evitar un posible accidente) debe ser el mínimo posible (la transmisión de las imágenes obtenidas por los ojos al cerebro suele tardar de uno a dos segundos, depende de cada persona), es esencial que la agudeza visual sea la mejor posible, es decir, que no exista ningún problema óptico.

En carretera, ¿qué consejos debo seguir para evitar un posible accidente?


Aprender a ver de lejos mientras se circula con rapidez.

Es preciso detectar los obstáculos desde lo bastante lejos como para poder detenerse antes de llegar a ellos. Y, como pasan de uno a dos segundos entre la percepción visual de un peligro y nuestra reacción, se recorre una distancia apreciable antes incluso de que el vehículo comience a aflojar la marcha. Esta distancia aumenta con la velocidad. Y también aumenta con la fatiga después de 200 km o dos horas de conducción.
Por lo tanto, hay que dejar con el vehículo que tenemos delante una distancia tanto mayor cuanto mayor sea nuestra velocidad.
Para reaccionar a tiempo es necesario mirar continuamente tanto hacia delante como hacia atrás, a través de los retrovisores del coche.


Aprender a ver de noche.

Conducir por la noche siempre precisa de un altísimo sistema de atención visual-motora para dar la respuesta adecuada en cada situación de la carretera.
La noche elimina gran parte de los contrastes, incluso para quien tiene una visión normal. Por la noche, sólo la retina periférica es verdaderamente funcional, pero ésta no distingue en absoluto la tonalidad de los colores, sino que solamente aprecia su brillo relativo.
Las modificaciones del contraste y de la sensibilidad cromática van a perjudicar las sensaciones de profundidad y movimiento, que son sin embargo indispensables para situarse y evaluar las distancias de los otros vehículos. Este sentido de la profundidad es 7 veces menos eficaz por l noche que durante el día.
Por la noche o con niebla las distancias son subestimadas, lo que supone retrasos en el frenado y explica ciertas colisiones.
Los conductores que tengan trastornos en la visión del color deben aumentar las precauciones en caso de conducción nocturna, con hielo o lluvia, y aumentar la distancia de seguridad.
Se aconseja que no conduzcan de noche las personas que tienen glaucoma, alta miopía o cataratas.
No es recomendable que conduzcan de noche las personas que hayan sido operadas con cirugía refractiva, aunque dispongan, de nuevo, de autorización para conducir.
Es necesario evitar las situaciones que puedan producir descompensación visual, como el estrés o el cansancio.


Aprender a ver los obstáculos o riesgos cercanos a nuestro vehículo.

Tanto en la conducción en la ciudad como en la carretera, otros vehículos pueden situarse muy cerca del nuestro, a veces demasiado cerca unos de otros, lo que puede dar lugar a accidentes. En consecuencia, debemos estar siempre muy alerta a cualquier imprevisto con los automóviles que tenemos delante, detrás o a los lados.
Mientras se vigila la carretera a lo lejos, es necesario percibir instantáneamente cualquier movimiento o cambio imprevisto que pueda suceder cerca de nosotros, bien sea de un vehículo que nos precede, o sobre la carretera misma.
Es preciso tener una buena agudeza visual, tanto de lejos como de cerca, con el objetivo de que se pueda efectuar una reacción rápida y calculada de frenado o de desvío.


Aprender a ver las zonas laterales.

Se puede aprender a estar particularmente atento a las informaciones que nos transmiten la visión lateral y los retrovisores.
Mientras se observa la zona delantera, es la visión periférica la que nos informa sobre lo que ocurre a los lados; por ejemplo, un vehículo que se da la vuelta, un niño que intenta cruzar siguiendo una pelota, etcétera.

Es necesario, por lo tanto, entrenar nuestro campo visual para percibir al mismo tiempo todo movimiento o todo suceso que se produzca en el conjunto de nuestro ámbito de influencia mientras conducimos.

No olvidemos que con la fatiga, la somnolencia, el alcohol y el tabaco se estrecha el campo de visión y disminuye la sensibilidad a los desplazamientos, así como las facultades de apreciación de las distancias y de la velocidad.


Aprender a ver “rápido” mientras circulamos a gran velocidad.

Ver “rápido” es percibir y comprender instantáneamente todo suceso que acontece en el conjunto del campo visual. También es mirar rápidamente, moviendo los ojos desde lo más lejano a lo más próximo, en diferentes direcciones, y sin fijarse demasiado tiempo en un solo elemento, de modo que no se deje escapar nada.
Para ver “rápido” es preciso poder vigilar todos los ángulos y direcciones en cada instante. Aprender a ver es imponerse un método sistemático de observación y hacer de ello un hábito.







Visión y Ordenadores

Sabías que las personas que trabajan con ordenadores ejecutan cada día entre 12.000 y 35.000 movimientos de cabeza y ojos, sus pupilas reaccionan entre 5.000 y 17.000 veces, y llevan a cabo entre 25.000 y 30.000 pulsaciones en el teclado? Según los expertos, el uso excesivo de videoterminales de ordenador puede provocar el denominado síndrome Visual Informático, molestias relacionadas sobre todo con la visión, los músculos verticales, muñecas, estrés e irritabilidad.

Aunque estas anomalías son en la mayoría de las ocasiones subsanables y transitorias, es bien sabido que son, sin embargo, causa de un gran porcentaje de bajas laborables y de reducción en el rendimiento. Son trastornos derivados de trabajar con el ordenador, pero no motivados por él. Es decir, el ordenador no suele causar estos problemas: el origen de los mismos se encuentra en un abuso o mal uso del aparato.


Soy un usuario habitual de ordenadores. ¿Qué debo hacer para evitar los síntomas del Síndrome Visual Informático?

Prevenir estos problemas es muy sencillo: basta con seguir los consejos de ergonomía visual que encontrarás a continuación en la ilustración. Al trabajar con pantallas de forma prolongada y habitual, algunas deficiencias oculares sin importancia se pueden convertir en lesiones más o menos graves. Por ello, la primera recomendación a la hora de trabajar con ordenadores es someterse a una revisión optométrica y oftalmológica. Algunas veces se llega a la consulta del especialista con un trastorno visual que se atribuye al uso del ordenador, cuando lo que existís era un problema de base sin tratar que se manifestó tras muchas horas frente a la pantalla.

Imagen:
La imagen de la pantalla ha de ser estable, sin destellos, reflejos, centelleos ni reverberaciones.

Colores:
Los colores de la pantalla han de ser claros y mates. Así se evitan reflejos.

Caracteres:
Los caracteres tienen que estar bien definidos, con un buen nivel de contraste con respecto al fondo, de tamaño suficiente y con un espacio adecuado entre los renglones. Esto facilita la legibilidad. Es preferible trabajar con estas características y modificarlas, si se desea, en el momento de la impresión.
Trabaja con texto negro sobre fondo blanco. Debes procurar no abusar de los colores.

Pantalla:
La pantalla debe ser orientable a voluntad, con el fin de acomodarla a las posturas que se adopten, y para optimizar los ángulos de visión, así como evitar reflejos. Debe ser también regulable en cuanto a brillo y contraste, para adaptar éstos a las condiciones del entorno. Además, los mandos, interruptores y botones deben ser fácilmente accesibles, con el fin de que permitan una sencilla manipulación. Procura que la pantalla este siempre limpia. Las huellas y demás suciedades también provocan reflejos. La radiación que emitan en la actualidad las pantallas de ordenador es mínima, y no supone ningún peligro. Sin embargo, los campos electrostáticos atraen el polvo, lo que puede afectar a las vías respiratorias e irritar los ojos. Esto puede evitarse con un grado adecuado de humedad en el ambiente.

Atril:
También en conveniente usar un atril para los documentos, colocándolos a una distancia equivalente a la de la pantalla, y a su misma altura. De esta forma no se baja y se sube constantemente la cabeza para mirar, y se reduce la fatiga visual. Ubicación: Sitúa la pantalla a una distancia entre 50 y 60 centímetros. Nunca a menos de 40 centímetros. La parte superior de la pantalla debe estar a una altura similar a la de los ojos, o ligeramente más baja. El monitor se sitúa así en la zona óptima de visión, comprendida entre los 5 y los 35 grados por debajo de la horizontal visual, en la cual todo se contempla sin ningún esfuerzo. De esta forma, la vista no se resiente y se evitan posturas lesivas. La pantalla ha de colocarse perpendicularmente a las ventanas. Nunca enfrente o de espaldas a ellas. En el primer caso, al levantar la vista, se pueden producir deslumbramientos. En el segundo, los reflejos de la luz natural sobre el cristal son inevitables.

Pautas y ejercicios:
Descansos de 5 minutos cada hora. Durante estas pausas hay que descansar los ojos, enfocando escenas lejanas. Se puede simplemente cerrar los ojos con la ayuda de las palmas de las manos, pero sin presionar. Otro ejercicio muy efectivo es el de sentarse correctamente y mirar al frente. Después, sin mover la cabeza, desviar la mirada todo lo posible hacia la izquierda, y luego a la derecha.